Por Karen H.
Sigueme en twitter @karensmellsbad
Leyendo en twitter, encontré con diversas opiniones con respecto al festival Corona Capital, unas buenas, otras no tanto, unas que realmente entran en lo grosero. Si es verdad que el sonido falló algo y que eramos demasiada gente y el espacio no tan grande el chiste de esto era ir a divertirse, gritar desaforadamente con todo tu corazón tu canción favorita, y si no lo hiciste, "suerte para la próxima" y sería bueno reconocer la organización del evento en cuanto a horarios y que fue el primero.
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Leyendo en twitter, encontré con diversas opiniones con respecto al festival Corona Capital, unas buenas, otras no tanto, unas que realmente entran en lo grosero. Si es verdad que el sonido falló algo y que eramos demasiada gente y el espacio no tan grande el chiste de esto era ir a divertirse, gritar desaforadamente con todo tu corazón tu canción favorita, y si no lo hiciste, "suerte para la próxima" y sería bueno reconocer la organización del evento en cuanto a horarios y que fue el primero.
Y bueno, es que realmente nada se compara con la emoción de estar cuerpo con cuerpo con personas que (en su mayoría) están ahí por que la música que a ti te prende, a ellos también. Es sentir esa adrenalina a pocos minutos de ver, oír, escuchar a alguien que te hace vibrar con el primer acorde de su guitarra, del primer decibel de un piano, de su voz, de esa letra de canción que te pone la piel de gallina, realmente pocas cosas mejores que esas. Es vibrar con esa canción que tiene una historia que te hace regresar al momento al que lo viviste, la música en vivo tiene ese efecto embriagante que ninguna versión en vivo mp3 puede suplir. Se vale chillar, se vale gritar, se vale aventar el bra, se vale sentir la música en toda la extensión de la palabra. TODA.
25 bandas que pudiste disfrutar, quizá sólo ibas por 3, o 6, pero ibas por esa razón: disfrutar.
En opinión personal, Regina Spektor, James, e Interpol se llevaron Mí noche. Intenté cuantas posiciones de pie se podían para no perder mi lugar, y estar enfrente, enfrente, enfrente. Lloré, grité, sentí ñañaras con el inicio de canciones, me emocione y sentí como la música se apoderaba.
En fin, se llame como se llame, festival, concierto, congregación musical, no hay nada que se compare con lo que la música en vivo te produce.
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